Nombre de Dios; Camino Real de Nombre de Dios y Camino Real de Cruces

NOMBRE DE DIOS

“Profundamente afligido, y ya un tanto desalentado con tantas y tan repetidas desgracias, Nicuesa continuó costeando todo aquel litoral en demanda de un lugar más propicio, y como notara una tierra al parecer fértil y toda cubierta de una capa espesa de monte y cocales, teniendo a su espalda altas sierras y, un puerto al frente, exclamó: ¡Paremos aquí, en nombre de Dios!
… Este es el puerto llamado de Bastimentos por Cristóbal Colón, le contestaron; así será, repuso Nicuesa, pero en adelante se llamará Nombre de Dios…” 

Biografías de hombres ilustres relativas a la época del descubrimiento, conquista y colonización de América.       Soledad Acosta, 1833-1913

 

Diego de Nicuesa descubrió en 1509 el poblado de Nombre de Dios que sirvió de sede y terminal del Gobierno de la Corona. En 1513 el descubrimiento del Océano Pacífico, hizo cobrar importancia a la zona como lugar de tránsito, por lo que se inició la construcción de un camino bien definido entre Nombre de Dios y el Mar del Sur, – el Camino de Cruces-

En el año de 1542 la corona implantó el sistema de Ferias comerciales mediante el cual los mercaderes sudamericanos y españoles se reunían en el puerto cuando arribaba la flota de galeones.

El poblado -que nunca llegaba a tener más de un centenar de habitantes excepto durante la temporada de la feria- contaba con grandes edificios de piedra, tales como la aduana y sus almacenes, un hospital, varias iglesias y fortificaciones.

Durante unos 60 años fue el principal puerto desde donde los conquistadores embarcaron las riquezas que encontraron en los nuevos territorios, sin embargo, su localización en una ciénaga lo hacía difícil de defender de los ataques de piratas que lo saquearon en varias oportunidades.

La poca protección que ofrecía la Bahía de Nombre de Dios y el clima insalubre de esta ciudad hizo que en 1584, Felipe II ordenase el traslado de los colonos de Nombre de Dios a Portobelo; aunque el traslado no se efectuó inmediatamente. Después de que un incendio destruyera la mayoría de las viviendas del poblado, Nombre de Dios perdió su condición de puerto oficial en 1597 a favor de Portobelo, ciudad fundada entre 1578 y 1586.

En la actualidad, en el poblado, situado en la provincia de Colón a unos 90 kilómetros al norte de la capital, habitan unos 3,500 pobladores, mayormente descendientes de negros, aunque en la década de los años de 1970 comenzaron a llegar campesinos de las provincias centrales e indígenas de la zona este de la provincia de Darién, situada en la frontera sur con Colombia.

El Camino Real de Nombre de Dios

Fue el nombre que se le dió a este camino hecho de piedras de diferentes tamaños, enclavadas en la tierra, dándole una solidez y firmeza que desafió los siglos. Aunque transitable, era bastante estrecho con innumerables precipicios y peligrosas curvas.

Atravesaba la zona alta del río de los Lagartos (como lo llamó Cristóbal Colón), nombrado después como “Chagres” por Vasco Nuñez de Balboa, donde en su desembocadura, se establecería en 1521 el poblado del mismo nombre: Chagres.

Las dificultades en este camino eran múltiples y notorias para los viajeros. En 1532 el gobernador Antonio de la Gama, ordena limpiar el Chagres para mejorar la navegación y abrir un camino a la ciudad. Por el río se podría venir en barcas y bergantines hasta unas cinco o seis leguas de la ciudad de Panamá y el resto del camino hacerlo con carretas. Este nuevo camino sería el que vendría del desembarcadero de Cruces –o Cruces como se le llamó entonces.

El Camino Real de Cruces

Para 1536, y por Real Cédula, ya se tenía en Cruces, una Casa o Aduana con embarcadero y almacenes para las mercaderías que vendrían o se enviarían por el río Chagres a la ciudad de Panamá, a la cual pertenecía la venta.

Tuvo una increíble época de prosperidad al servir como paso para los tesoros provenientes de Sur América, especialmente del Perú y otros países, para trasladarlos a los galeones que irían a España.

Sin embargo, el Camino de Cruces presentaba enormes peligros, aparte de las posibilidades de ataques por malhechores, robos y asesinatos, a que se exponían los viajeros.

Al finalizar la colonia esta vía fue perdiendo su uso y prácticamente desapareció por los avances del tiempo, clima y el poder de la selva, que todo lo invade.

En enero de 1855 con la inauguración del Ferrocarril de Panamá, se abandonó totalmente el Camino de Cruces, cuya importancia en el desarrollo de Panamá, duró más de tres siglos.

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